Buscar:
Buscar
Investigación
Caso Dalmasso
El imperio de la impunidad
El fiscal busca la forma de desvincular a Facundo Macarrón de la causa

Escribe: Hernán Vaca Narvaja

El 25 de noviembre, el crimen de Nora Dalmasso cumplió cinco años de impunidad. En Río Cuarto nadie habla del caso y nada indica que la situación vaya a cambiar. La causa tiene como único imputado a Facundo Macarrón, el hijo de la víctima. Pero es un imputado simbólico: no pesa sobre él ninguna restricción y podría ausentarse del país sin dar aviso a la Justicia. Desafiante, su abogado defensor, Marcelo Brito, dice que no pide el sobreseimiento porque Facundo exige que sea el propio fiscal Javier Di Santo el que se vea obligado a fundamentar absolución del horrendo crimen del que lo acusó en junio de 2007.
Di Santo está convencido de que Facundo no asesinó a su madre. Su problema es que no puede desvincularlo sin imputar a Marcelo, porque el último informe del FBI que llegó a su despacho es lapidario: la mayoría de las muestras halladas en la escena del crimen pertenecen al viudo, incluidas las que fueron tomadas de las sábanas donde fue hallado el cadáver, la vulva de la víctima y el cinto de toalla con el que  estrangularon a Nora Dalmasso.
Pese a la contundencia del informe genético, Di Santo no logró desarticular la coartada del viudo, que estaba en Punta del Este el fin de semana en que asesinaron a su esposa. Los testigos que volvió a citar, cinco años después de aquél viaje, dijeron que cenaron con Macarrón la noche del viernes 24 de noviembre de 2006 y recordaron vagamente que luego compartieron un trago hasta las primeras horas de la madrugada. También dijeron que a las ocho de la mañana del sábado, Macarrón estaba de punta en blanco, listo para comenzar a jugar el torneo de golf que terminaría adjudicándose.
Con la única excepción del ex vocero Daniel Lacase -quien habría declarado que se fue a dormir con Macarrón al mismo departamento y siguieron conversando "de política" durante varias horas-, los testigos abren una ventana horaria de entre cinco y siete horas. Lapso en el cual Macarrón tendría que haber viajado en avión a Río Cuarto, asesinado a su esposa y regresado para presentarse a jugar el torneo de golf. Aunque los tiempos dan y Río Cuarto es tierra fértil en materia de vuelos clandestinos, al fiscal esta hipótesis le parece "de película". ¿Por qué no investiga entonces al suegro de Nora, el militar retirado Félix Macarrón? De los tres que comparten el linaje Macarrón es el único que estaba en Río Cuarto la madrugada del crimen, tenía un auto similar al que un testigo dijo haber visto aquella noche en Villa Golf y las únicas personas que sostienen su coartada -dijo que la noche del homicidio estaba durmiendo  en su casa- son su esposa y su hija.
El FBI determinó la existencia de dos ADN desconocidos que no pertenecen a Macarrón, a Zárate ni a los contaminadores de la escena del crimen. Pero esos restos genéticos sólo fueron hallados en la sábana en la que apareció el cuerpo sin vida de Nora Dalmasso. Y no se repiten en los lugares más comprometedores de la escena del crimen, donde sí predomina el ADN Macarrón.

ADN que queman
Di Santo se sacó de encima en tres oportunidades la prueba genética que podría conducir hacia el asesino de Nora Dalmasso. Primero mandó las muestras analizadas por el Ceprocor al FBI. Cuando volvieron, completas, las reenvió solicitando que fueran cotejadas con los 26 ADN que hay en el expediente. Cuando llegó el segundo análisis, volvió a mandar todo al Ceprocor. Ya pasaron cinco años y nada indica que el mismo organismo que no logró establecer un ADN completo ?que sí obtuvo el FBI- pueda darle al fiscal las respuestas que está esperando.
El caso Dalmasso es el único de los crímenes mediáticos resonantes que sigue impune. El viudo Carlos Carrascosa cumple condena de prisión perpetua por el homicidio de María Martha García Belsunce y el resto de la familia de la víctima fue sentenciada a varios años de prisión por encubrimiento; el ex basquetbolista Alejandro Bertotti fue condenado a prisión perpetua por el homicidio de su mujer embarazada; y a pesar de su excarcelación, la Justicia sigue persiguiendo penalmente a José Arce, sospechoso de haber instigado el crimen de su esposa Rosana Galliardo.
En Río Cuarto, el viudo de Nora Dalmasso y principal donante del material genético hallado en la escena del crimen nunca dio señales de duelo y rehizo su vida rápidamente. Hace cuatro años que está en pareja con la abogada María Pía Cardoso, una ex funcionaria municipal acusada de integrar una asociación ilícita para evadir impuestos. A la espera del juicio, Cardoso vende pisos de parqué de Patagonia Flooring -la empresa que restauró los pisos del teatro Colón, según le comenta a sus clientes- en un local de dos pisos donde la visita asiduamente Marcelo Macarrón, que tiene su consultorio a una cuadra y media del lugar.

(Puede leer la nota completa en la edición impresa de revista El Sur de diciembre de venta en kioscos de Córdoba, Río Cuarto, Villa María y zona de influencia)

Esta nota no tiene comentarios
  • Revista El Sur - Noticias, investigación, opinión no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite. Revista El Sur - Noticias, investigación, opinión se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina.

Tu nombre:

Tu email:

Tu comentario:


Otras opciones para compartir
FOTOS RELACIONADAS
Votar esta nota
  • Currently 5.00/5
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Ranking: 5.00


Revista El Sur - Noticias, investigación, opinión | www.revistaelsur.com.ar | Dirección: Hernán Vaca Narvaja - RIO CUARTO