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El kirchnerismo arrasó en todo el país
Cristinazo
La presidenta también ganó en Córdoba, donde la "lista Córdoba" de Carlos Caserio disputaba los últimos puestos con la raquítica Coalición Cívica de Elisa Carrió

Escribe: Hernán Vaca Narvaja

Fue un triunfo inapelable, aplastante, categórico. Cinco de cada diez argentinos que concurrieron a las urnas le dieron su respaldo a la mujer que conduce los destinos del país sin renunciar a sus convicciones.

A la mujer que no pudo hacer el duelo de su marido porque tiene un vicepresidente traidor al que no puede dejarle ni por un día el manejo del país.

A la mujer que soportó -y soporta- la campaña mediática más insidiosa que recuerde la Argentina desde las épocas del antiperonismo gorila.

A la mujer que soportó presiones, chicanas, deslealtades y ataques personales que denigran a la política como pocas veces se ha visto.

A la mujer que improvisa en cada escenario demostrando conocimiento, capacidad y la fuerza de sus convicciones políticas.

A la viuda doliente que evoca y reivindica la figura de su esposo, co-artífice de su actual realidad política y arquitecto de la reconstrucción nacional después del desquicio del 2001.

Cristina Fernández de Kirchner tuvo su revancha en el mejor lugar que un dirigente político puede tenerla: en las urnas. La fuerza de las ideas, de las convicciones, del dolor, de los sueños, la ubicaron por encima -muy por encima, más alla de los votos- de la mediocre clase política argentina, esa que se alimenta en base a una exposición mediática tan oportunista como inconsistente.

La gran derrotada, la contracara de Cristina, es otra mujer: la inefable Elisa Carrió. En algún momento transitaron juntas el camino de la denuncia contra la corrupción menemista. Pero los celos, el egocentrismo congénito y la debilidad de convicciones de la chaqueña la terminaron convirtiendo en una patética herramienta de la derecha agropecuaria.

El triunfo de Cristina hunde en el abismo de la impotencia a la Argentina decadente y elitista que representan la Sociedad Rural -que llamó a votar contra ella en estas elecciones-, el grupo Clarin y los neoconservadores disfrazados de demócratas que muestran buenos modales pero sólo buscan reinstaurar un statu quo que perdieron cuando la gente los rechazó en las urnas. La sociedad les había dado una oportunidad hace dos años. Ayer los volvió a castigar.

También "Pino" Solanas dilapido su caudal político. Como lo dilapidó Luis Juez en Córdoba.

El pueblo argentino dio su veredicto. El Cristinazo en las urnas apuesta a la profundización de un modelo de país con equidad, verdad y justicia para todos.

Cristina ganó por la fuerza de los votos.  Pero también de la memoria. Y, por supuesto, por el amor.

Por el amor de un pueblo que terminó sintiendo como propio tanto agravio, tanto ataque y tanta mentira.

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