Escribe: César Martín Pucheta
El 11 de enero de 1978, un grupo comando del Tercer Cuerpo del Ejército secuestró a Luís Carlos Mónaco y a Ester Silvia del Rosario Felipe. Periodista y Psicóloga, vivían en Villa María y fueron llevados al centro de detención clandestina "La Perla", donde fueron fusilados. Paula, que tenía apenas 25 días de vida cuando todo sucedió, se crío con sus abuelos y transitó una vida normal en una ciudad que, a pesar de su indiferencia aparente, supo contenerla y la vio crecer. Desde hace seis años Paula transita sus días en México, abocada al trabajo periodístico y repensando permanentemente una historia de militancia, lucha y justicia.
En esta entrevista con revista El Sur, Paula Mónaco Felipe habla de su vida, la reconstrucción de su historia y la apuesta constante a la memoria por un mundo mejor.
- ¿Cómo fue la vida junto a tus abuelos allí en Villa María?
- La vida con mis abuelos y mi familia en Villa María fue muy linda. Teníamos una relación muy estrecha y supieron contenerme muy bien. Es cierto que crecer con una historia así en una ciudad relativamente chica no es fácil. Si bien en el país no se hablaba mucho de estas cosas, en las ciudades chicas era directamente un tema tabú y a la vez era un tema sobre el que todo el mundo sabía. Tuve la suerte también de encontrarme con muy buena gente que, conociendo la historia, me ayudó mucho a crecer feliz. Puntualmente te estoy hablando de las familias de mis amigos y mis compañeros de colegio. En esa época, vivir en una ciudad chica dificultaba mucho la forma en que podía sobrellevar el tema vinculado a las desapariciones forzadas, pero en mi caso no hubo influencias negativas, sino todo lo contrario. Eso me sorprendió mucho de Villa María porque siempre se la toma como una ciudad jodida, difícil.
- Pero también es cierto que la situación es más difícil en las sociedades chicas.
- A mi me resultaba jodido que todos supiesen de eso y nadie hablara, pero no fue una experiencia desagradable. Ahora que lo veo a la distancia y que ya lo pasé, creo que no fue una experiencia difícil. A lo mejor hubiese preferido que se hablara más, pero uno nunca sabe. Por otro lado, creo que a Villa María le ayudó mucho la creación de la Universidad. Desde ese momento la ciudad dio un brinco social muy bueno. Si en esa época hubiese existido la universidad, la cosa hubiese sido distinta.
- ¿Cómo fuiste reconstruyendo la historia de tus padres?
- Como en la mayoría de los casos, estas reconstrucciones llevan prácticamente toda la vida. En mi caso, esa historia jamás fue negada, mi familia nunca me lo ocultó, de hecho mis abuelos se transformaron en militantes por los derechos humanos. Mi abuelo fue fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y luego fue militante de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas. Más allá de eso, hay períodos en la vida, en los que uno va queriendo saber más, eso me toma a mí a hacia fines del secundario a encarar una búsqueda más fuerte que coincide con mi ingreso a HIJOS en el año 95.
- ¿Qué significó HIJOS?
- Eso te cambia completamente tu visión. Creo que eso le pasa a cualquier persona que empieza a encontrarse y a construir a partir de experiencias e identidades similares. A mi particularmente, también me empujó a la búsqueda de la historia de mis padres más allá de Villa María, su historia anterior. Una historia profesional, de militancia política a partir de personas con las cuales ellos habían transitado su carrera antes de ir a vivir a Villa María.
(Puede leer la nota completa en la edición impresa de revista El
Sur de diciembre, de venta en kioscos de Córdoba, Río Cuarto, Villa María y
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