Escribe: Guillermo Posada
La revelación de cantidades de parientes de altos funcionarios judiciales nombrados en la justicia federal cordobesa que realizó El Sur en mayo pasado generó réplicas que aún consternan los cimentos anquilosados de la familia judicial. Cómo la línea recta es el camino más corto para unir dos puntos, esta revista entrevisto a Luís Rodolfo Rueda, presidente de la Cámara de Apelaciones, para conocer de propia mano cómo observa la cúpula judicial el estado de situación en que se encuentra un fuero federal donde se tratan tanto causas que llevaron preso a Luciano Benjamín Menéndez, como procesos que fijarán el destino de los cable operadores de la corporación mediática hegemónica en Argentina, con sus miles de millones en juego.
Lo que se decide en la justicia federal de Córdoba tiene efectos nacionales, por eso la lupa del poder en Buenos Aires sigue de cerca lo que sucede en el edificio de la calle Concepción Arenales. "Hicieron un desastre", señala un empleado con años en La Torre al comentar la investigación de esta revista sobre el nepotismo judicial.
Rueda encabeza el tribunal de alzada que establece la última palabra de lo que se tramita en Córdoba. Además, elevó en 2002 un proyecto de diseño de ingreso por concursos que chocó con la mayoría de la jerarquía federal de entonces. El juez recibe a esta revista en un despacho cuyo escritorio esta tapado de expedientes. "Rémora del corralito", suspira, acercando una carpeta con el proyecto de concursos que tramitó junto a otros funcionarios. Es su carta de presentación para una charla donde el magistrado se quejará de que la prensa reporta sólo una parte de lo que pasa en tribunales, hipótesis que, de ser cierta, confirma que hay mucho por cambiar en el fuero.
-El Sur publicó un informe respecto al nombramiento sistemático de parientes en la justicia cordobesa, aprovechando la falta de normativas que regulen el ingreso de personal ¿Qué reflexión le merece esta situación?
- Esa normativa podríamos haberla suplido nosotros. Sería recomendable, en un Estado democrático, que exista un sistema por concursos. En esto, más que hablar, hay que probar. Tanto yo como otros jueces -Alejandro Sánchez Freytes, Ignacio Vélez Funes- o el mismo gremio judicial venimos manteniendo esta tesis hace años. Desde el momento en que algunos medios de comunicación se hicieron eco de las iniciativas hubo una inminente desintegración de la Cámara, que hoy está integrada con jueces subrogantes. No deja de ser materia de nuestra preocupación el sistema de ingresos y ascensos por concurso. Respecto a eso, implementé un régimen cuando era juez federal Nº1, que me derogó la Corte Suprema de entonces. De todas maneras, en la Cámara Federal nombramos 37 empleados en 10 años. De todos me hago cargo. Pareciera que se piensa que no hay concursos para mantener un estado de situación y no es así.
-Entonces, ¿por qué no se implementaron los concursos?
-Ha habido circunstancias diversas. Algunas relacionadas con magistrados que no están. Debería preguntarle al resto de los magistrados que no nombré para que digan por qué.
-Pero usted, como presidente de la Cámara, es la cabeza de fuero en Córdoba.
- Sí, pero se magnifica y se asume que uno tiene un gran poder que en realidad no tengo. La Cámara está integrada por varios jueces y adopta decisiones consensuadas. Lo que tiene que ver con la presidencia es la facultad de superintendencia, no la batuta para hacer designaciones.
-Los jueces tienen la potestad de designar en sus propios juzgados, igual que los Tribunales Orales, pero su opinión es pertinente.
-Se la doy y la estoy documentando.
-¿Qué opina de los funcionarios que aprovechan la falta de normativa para operar a favor de sus parientes?
-Por un lado hay gente (abogados, legisladores, políticos, algunos allegados a organismos de derechos humanos) que por fuera deslegitiman y para adentro nos vienen a pedir por la designación de un pariente o algún estudiante de derecho. Por otro lado, que en 20 años de juez haya nombrado a mi hijo y al hijo de mi esposa no habilita, a mi modo de ver, que tenga una actitud de nepotismo.
-Hay funcionarios que han nombrado no dos, sino cuatro, cinco o seis parientes?
-Esa circunstancia se ha dado.
-Para el ciudadano común pareciera que constituye una situación de endogamia y pone en tela de juicio si los ciudadanos estamos habilitados para acceder a un empleo en la justicia federal.
- Eso es un dato de la realidad.
-¿En que medida esta situación afecta la administración de justicia?
-No la afecta en la medida que las personas nombradas, aún con la falencia que usted señala, sean idóneas. Y aquí no se nombran inidóneos (sic), se lo puedo asegurar. Distinto sería que se nombren personas que no tienen capacidades para el cargo, no son estudiantes de derecho, no cumplen o tienen favoritismo. Pero no se resiente el funcionamiento de la justicia por esta circunstancia.
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