Por César Martín Pucheta
La noticia sorprendió a propios y extraños. Cuando Hermes Binner decidió lanzarse como candidato a Presidente de la Nación, una cordobesa fue la elegida para acompañarlo en la fórmula. La periodista Norma Morandini es esa cordobesa que aspirará a presidir el Senado Nacional.
A partir de la confirmación de lo que a comienzos parecía ser un rumor sin demasiado asiento en la realidad (principalmente por la fuerza de muchos de los nombres que conforman el conglomerado opositor nucleado en el Frente Amplio Progresista) la figura de Morandini comenzó a ser elevada como referente de espacios en los que, a la luz de los acontecimientos, su figura se mantenía en el ostracismo. Empezando por el propio juecismo, que mantiene como referente prácticamente solitario al ex intendente de la ciudad capital. También es cierto que, Córdoba adentro, allegados a la figura del candidato a gobernador presentaron la decisión final del armado opositor como una victoria propia, desechando los argumentos (al parecer lógicos) que indican que el nombre de la periodista termina por ocupar ese lugar a partir de una estrategia que tiene que ver más con el descarte que con la convicción.
Esa estrategia, que reconoce las pocas probabilidades de triunfar en el corto plazo, se pone como objetivo la construcción de una base sólida que garantice esperanzas de supervivencia cuatro años adelante. Entonces los nombres de peso se reparten en áreas estratégicas. Binner es candidato a presidente porque no puede ser reelecto en su provincia, en la que busca ubicar a su delfín político a la cabeza del Ejecutivo. Margarita Stolbizer se presenta como una candidata fuerte para disputar el voto radical en una provincia que en el que las alianzas llevan como candidato de esa vertiente a un hombre de riñón duhaldista. Pino Solanas (que va y viene y nadie sabe si forma parte de ese frente o no) sabe que la ciudad de Buenos Aires es el único lugar en donde su nombre puede suscitar seducción en materia electoral. El propio Luis Juez garantiza una buena performance en Córdoba y Víctor De Gennaro es el nombre que buscará reeditar su relativamente exitosa experiencia como legislador nacional. Esos nombres son los encargados de acarrear los votos que le permitan al Frente Amplio Progresista cumplir un digno debut electoral para ganar la mayor cantidad de bancas posibles en el Congreso Nacional. Esos partidos, además se caracterizan por estructuras con un fortísimo perfil personalista, por lo que, más allá de los nombres ya citados, se hace demasiado complicado pensar en alguna alternativa. Juez propuso a Morandini y nadie se opuso (porque Pino lo hizo después).
Entonces Norma Morandini será candidata a vicepresidenta. Y su figura comenzó a envalentonarse. Como lo demuestra el hecho de haber recibido el premio "Pluma de honor" que la Academia Nacional de Periodismo le otorgó por "su compromiso con la libertad de expresión". Un compromiso difícil de contrastar con la realidad de los últimos tiempos, sobre todo si se tiene en cuenta que en la última gran discusión con respecto al tema (la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual) la senadora optó por levantarse de su banca y retirarse del recinto, sin comprometerse de esa manera con ninguna de las posiciones puestas en juego.
Norma Morandini también ha sido siempre una voz reconocida en materia de Derechos Humanos. A lo largo de su respetable tarea como periodista, su voz sonaba como referencia obligada a la hora de la lucha por esclarecer las atrocidades cometida durante la última dictadura. Pese a esto, no solamente su visión crítica sobre los últimos sucesos ocurridos alrededor de las Madres de Plaza de Mayo parecen ubicarla en otro lugar, sino que en su tarea como senadora también se opuso a la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos como organismo descentralizado y la incorporación en el Código Procesal Penal de la Nación del artículo sobre obtención del ADN para colaborar en el reconocimiento de los cientos de nietos apropiados que aún restan por encontrar en nuestro país.
Esas posiciones paradigmáticas son las que hoy pueden describir el accionar político de la candidata cordobesa que acompañará a Hermes Binner en el binomio que competirá en las próximas presidenciales. Una figura cuyo papel de opositora dura arroja por la borda los años que la ubicaron como uno de los nombres más reconocidos del periodismo cordobés. Un papel que le impide posicionarse incluso en temas que el oficialismo acuerda con la oposición (votó en contra la ley de protección de glaciares) y que tienen que ver mucho más con una agenda de avanzada (votó en contra la nacionalización de Aerolíneas Argentinas) que con la idea de retroceso con la que prefiere caracterizar a la actual gestión.





